viernes, 12 de octubre de 2007

Entrevista a Tarantino. Parte 2.


“Cada película es un género”, subraya.”Para mí, las de Eric Rohmer son un género, o las de Cassavetes. Cuando haces una sabes que pertenece a un género”, afirma el que se dice responsable de la popularidad del realizador francés en Maniatan Beach gracias a sus recomendaciones a los clientes del videoclub. “Las de Almodóvar no necesitaban reclamo”, añade divertido. Tarantino ama el cine español, en especial el del destape. Y de de esa variedad de filmes que llenan su mente nacen sus obras.
Él lo reconoce. Quizá porque es la mejor forma de acallar a los que le acusan de descarados plagios de obras poco conocidas y otras mas populares como Pelma, 1,2,3, o Los aristogatos en el caso del baile de Uma Thurman y John Travolta en Pulp Fiction. “Lo que no hago es verlas para copiar. Claro que saco cosas de otras, pero lo hago desde mi memoria, algo que todos hacemos. Es la mezcla entre lo aprendido y lo recordado que tu añades”. Y sobre su proceso creativo prefiere no dar mas detalles para que no sea como lo “del pelo de Sansón” y se quede sin genio por cortarse la coleta. “Mi mente supongo que es, no sé, rara; alguien que se ha pasado la vida hecho un fanático del cine.
Mi memoria, esa trampa de acero que se llena y de la que no se escapa nada”, afirma apuntándose con sus dedos al cerebro a modo de pistola.
Mucho menos amigo de las bromas es cuando surge un tema recurrente en su carrera: la violencia. Tarantino nunca ha podido superar la huella dejada por la oreja cortada en Reservoir Dogs, o la aguja hipodérmica clavada sin miramientos en Pulp Fiction, o la sangría de miembros, cabezas y torsos en las dos partes de Kill Bill, por citar algunos de sus momentos álgidos. Ni la edad, ni la política actual, ni los tiempos de corrección política o masacres como la del 11-S han cambiado su forma de hacer cine.
“Ni en la violencia ni en el sexo son perjudiciales en el cine, y desde luego no soy yo quien se tiene que preocupar de esas cosas”, comenta. “Nada, nada ha cambiado en el mundo que pueda modificar mi arte. Mi voz, mi imaginación, mis personajes, mi narración, a todo se mueve al margen del planeta Tierra”. ¿Acaso no dijo antes que como escritor absorbe en plan esponja lo que le rodea? “Claro que me influye lo que pasa en el mundo, mucho. Pero su pregunta es sobre la forma en que trato la violencia o esos contenidos más sensacionalistas, dramáticos, tras el 11-S. Y la respuesta sigue siendo que no en lo que se refiere al cine que hago. Pero eso no significa que mis filmes no estén conectados con el mundo. No pienso que la gente vea mis filmes por un puñado de escenas violentas. En gran parte se debe a mis diálogos, a que mis personajes tienen corazón.
Así que me siento muy conectado con el planeta, y de ese corazón es de donde salen mis historias”.
Tarantino defenderá hasta la tumba que su cine es mucho más amplio que esa violencia. Como decía antes sobre las obras de la Hammer, cree que cada uno de sus títulos apela a más de un género. Y va mas allá de esa comparación que le hacían en sus comienzos con Scorsese, por la brutalidad de su tono. “Con Reservoir Dogs, cuando me decían que era un pequeño Scorsese o su alevín, ya sabes, por Goodfellas y así”. En él hay más que Scorsese. Están, por ejemplo, Brian de Palma o Howard Hawks. “Ya sé que todos querían ser Scorsese, toda una nueva escuela de directores seguía sus pasos. Pero por muy fan suyo que sea, y pese a todo lo que me gusta robar de otros, también me gusta la invención, hacer algo mio “, agrega. Para Tarantino Reservoir Dogs, es una película de atracos y Amor a quemarropa – uno de sus primeros guiones, dirigido por Tony Scott-, una cinta romantica. “Ya sé que hay mucha violencia, pero el titulo no va de coña. Es romántica “se ríe.” Mucha gente me dice que porque no hago otra cosa.



Bueno, hago lo que me interesa, y por citar un titulo obras como la comedia familiar ¡Porque lo digo yo! No son lo mío. La puedo ver en un avión, si, pero no es lo que me excita del cine.
Hay muchos otros géneros que le atraen. Como declaró ha The New York Times, él a estas alturas no necesita un trabajo. Incluso si llega el momento en que el miedo a la página en blanco le atenaza, le queda su carrera como actor siempre criticada, pero siempre contratado, porque, más allá de intérprete, él es el personaje. O la de erudito del medio, como dice su colega Roberta Rodríguez: “es alguien con quien no deseas competir en un concurso de cine “. Para Tarantino, hacer películas no es trabajo: “Solo hago lo que quiero. Si no te vas a divertir, ¿Por qué hacerlo?”.
Si escribir, crear y rodar filmes es subir al Everest divirtiéndose por el camino, el chalé que le espera al bajar incluye además un Ford Mustang pintado de amarillo semejante al de Kill Bill y cenas tardías en el restaurante tailandés Toy en el Sunset Bolulevard, un lugar lleno de mugre y collages en las paredes que abre hasta la madrugada. Allí le dejan tranquilo mientras se deleita con un curry vegetal. Eso y, sobre todo, la sala de cine que instaló en su casa (conocida como “la fortaleza”). El director no sabe cuantas películas posee. Miles.
Un archivo situado donde otros tendrían su bodeguita y con el que programa las famosas “noches de cine en casa de Tarantino”. Las mismas cintas que en primavera estuvo proyectando en el cine New Beverly de Los Ángeles en su festival Grindhouse.
Una iniciativa que puso en marcha con una mano en el corazón apuntando a ese cine que ama y otra en el bolsillo como parte de la campaña publicitaria de su último estreno. Así ha sido hasta la fecha la carrera de Tarantino: llevada por la pasión del que quiere emular todo lo que ama, pero con el dedo puesto en la cartera, como demostró Pulp Fiction, la primera película independiente que superó la barrera de los 100 millones de dólares en taquilla estadounidense. Ahí es donde Grindhouse parece haber pinchado.”Si, desalentador, pero déjame que te diga, que funciona con el publico “, dice.
Su deseo era que funcionara el boca a boca, devolver a la audiencia de hoy el placer de su infancia, el de los cines de programa doble, “una noche en el cine y no la experiencia actual, donde más parece que alquilas una butaca y te ponen anuncios “.
Aún así, “Death Proof “, el segmento de Tarantino en Grindhouse, es el que mejor ha salido parado entre la critica. De ahí que el realizador se empiece a desmarcar del tamdem que cacarea en su camiseta y en su programa doble para volar en solitaria en Europa. “Será muy diferente”, señala sobre la versión estrenada en Cannes. Y el mero recuerdo del festival le alegra los ojos. “Fue mejor que el Oscar, mejor que nada”, se regodea. “Solo hay una cosa más prestigiosa que está entre los directores que han ganado la Palma de Oro, y es pertenecer a la lista de los que no la han ganado”.Y sigue: “mi película se mantiene por si sola”. Lo dice orgulloso del guión que escribió para esta cinta que protagoniza Kurt Russell, y en la que las verdaderas estrellas son una vez más las chicas Tarantino, personajes tan cuidados y de los que se enamoró tanto que, salvo en el caso de Zoe Bell (su nueva musa), fueron sometidos a duras pruebas hasta encontrar a las perfectas, las que merecían el papel. “Si Death Proof funciona en el resto del mundo será gracias a mi guión”.
Aunque sus planes fallen, Tarantino tiene más cartas en la manga. Además de descansar en su chalé, “retomar a los amigos, disfrutar de la compañía del sexo opuesto y de los viajes, dormir hasta tarde, leer novelas y ver televisión descerebrada”, ya le rondan ideas para nuevos proyectos. Entre ellos, el guión en el que se estancó antes de rodar Kill Bill, el filme bélico al estilo de Dirty Dozen titulado Inglorious bastards .
“también quiero hacer un Spaghetti Western ; es el genero que toco una vez y otra vez pero necesito hacer uno de verdad”.



Algo que denomina sudista:”una historia que trate del terrible pasado de la esclavitud en EE.UU., pero usando el genero de Sergio Leone. Será la próxima montaña”, puntualiza. ¿Para cuando? La sonrisa es de buzón. “Quiero seguir haciendo cine. Ahora tengo una piscina, tres casas y una ex esposa que pagar – dice mentiroso y exagerado; lo más cerca que llegó del matrimonio fue durante su fracasada relación con la actriz Mira Sorvino- , Así que menos tonterías con lo del miedo al papel en blanco.
Mejor que vaya entregando tres de las que quiero por cada una que hago”.

FIN DE LA ENTREVISTA.

Fuente: El Pais Semanal.
Esta entrevista ha sido posteada y está escrita de manera similar a la de la propia entrevista de El País y sin ningún cambio, al igual que las fotos que son las mismas que trae la entrevista, espero que os haya gustado.

4 comentarios:

Mia dijo...

Cómo se lo curra el chabal!!
Willy, hermoso, muchas gracias por ayudarme con mi blog.

Besitos mu grandes d tu amiga Mia.

Y sigue asíiii.

Mia dijo...

COMENTARIO PERDIDO
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Disculpen las molestias.
Administración de blogs.

Mister dijo...

Si que me a gustado si, gran entrevista.

Saludos y gracias pro subirla

Jandro dijo...

¡Geanial! Bueno me servirá para mi libro sobre Tarantino...

¡¡Gracias Willhelm!!